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La solarística

Acaba de salir el libro de Gloria Guerrero sobre el Indio Solari (por Sudamericana y se llama "El Hombre Ilustrado"). Me lo pasa Strozza y me dice que está buena la parte de La Plata, el Indio antes del Indio, recopilada por Oscar Jalil. Lo leo de un tirón y anoto estas cosas al tun tun.

Perros. Cuando era joven, el Indio vivía de manera nómade entre Valeria del Mar (donde se había armado un rancho) y La Plata. Se dice en el libro que tenía trabajos ocasionales en casas de videojuegos, la playa y otras yerbas. Vivía solo, rodeado de perros. Hoy vive con su familia, en un casco de estancia en Parque Leloir, solo y rodeado de perros. En el medio, se hizo millonario. El libro consigna al pasar una frase del Indio interesante: "Uno emite cheques con la lengua que el culo no puede pagar".

Gulp. Durante un viaje de dos años por América, recalo en una aldea del Amazonas que se llama Colonia 5000. El Padrino Alfredo es el maestro espiritual del lugar. Toman el Santo Daime y bailan en un ritual religioso. Me hago amigo de un compañero de choza que se llama Horacio Tomasello y a quien un día, en el río, mientras se baña, escucho cantando una extraña canción, cuyo estribillo dice "a brillar mi amor, vamos a brillar mi amor". Me dice que el tema es de una banda de culto que se llama Los Redonditos de Ricota. Medio año después, ya en Buenos Aires, compro Gulp y me rompe la cabeza.

Bambalinas. Estoy en el Bambalinas con un par de amigos. Tocan los Redondos, que ya empiezan a llevar gente. Cuando salen a escena, tengo la sensación de estar participando de un momento atávico. Solari dice: "vamos a mover el culito". Lo que siento es similar a lo que debe haber sentido cualquier joven inmerso en la cultura rock cuando escuchó por primera vez a su banda de rock. Los Redondos eran reales. Como esquirla de la prehistoria redonda, Enrique Symns, en un intervalo del show, todavía hace su monólogo. Las bailarinas desnudas, los maestros de ceremonia, los payasos y toda la troupe ricotera previa a la grabación de Gulp estaban desapareciendo de escena.

Ramos Mejía. Se sabe que las revistas literarias y las parejas duran casi siempre dos números. En mi primer revista literaria (que duró un sólo número), llamada un Huevo y Medio, le hicimos un reportaje al Indio. Llegamos a su casa acompañados por Symns, en Ramos Mejía. Nos quedamos desde las cinco de la tarde hasta las tres de la matina. El Indio se mostró afable. Nos explicó qué es vivir la vida de un rocker y qué significa que algo "está muy Shangai". Yo me doy cuenta de que el reportaje se fue a la mierda cuando el pelado Calderburg le pregunta: "Indio, ¿vos alguna vez transaste con el diablo?". Y el Indio le contesta, sin inmutarse: "Sí, dos veces". La casa es austera, en la biblioteca abundan los libros de Castaneda y de Burroughs. Y los comics.

Lírica. Los Redondos empezaron siendo un grupo para pocos, apoyados sobre todo por los periodistas y los intelectuales. Con una puesta en escena al tun tun donde abundaban los cruces de estéticas, todo bajo la partitura de un rock poderoso y duro. Deben haber existido dos momentos. Uno súper interesante, de mezcla experimental (cuando eran un circo ambulante) y otro cuando entran a grabar y a pulir su música y su lírica. Oktubre, para mí, es la cumbre de la potencia ricotera. Después, por algún motivo, empiezan a ser interpelados por las "bandas", la lírica del Indio pierde poesía y él empieza a ser "escrito" por esas bandas que de la noche a la mañana copan los recitales. En la única conferencia de prensa que dieron después de que un intendente prohibiera un recital, el Indio habla de que "esta banda es de los chicos". Los Redondos se convierten en una especie de peronismo del rock, en una banda asistencialista. Ya no crean público. El público les escribe las letras. Como Solari es inteligente, nota esto y empieza a complejizar su música. Y cree que la morfología de la música se complejiza mediante la inclusión de las máquinas. Salen Ultimo Bondi... y Momo Sampler. La ecuación es simple: interpelo con las letras a las tribus, pero defiendo mi música con la electrónica. En su último disco, esto está llevado al máximo: varios músicos grabaron guitarras sin conocer la canción completa para la cual estaban tocando. En esto el Indio se parece a Marcelo Bielsa. El músico, el jugador, tendría que ser una máquina presa de un sistema sin emociones.

El estadista. "Emitir cheques con la lengua que el culo no puede pagar". Cuando uno construye ideología, ya no se pone a pensar. Solari construyó una ideología, se convirtió en el Ernesto Sábato del rock, un tipo serio y reconcentrado, grave. Delimitó con sus consignas un terreno que, con la muerte de Bulacio, entre otras cosas, se hizo trizas como el Albergue Warnes. Pero todo gran artista (y Solari lo es) construye también algo que lo excede. Ahí están las canciones de la primera época, los dráculas con tacones, el viejo Caryl Chesman que lubrica sus branquias y respira otra vez. Tomemos esta letra y modifiquémosla: "Viejo Carlitos, lubrica tus branquias, respira otra vez".


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